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Redacción
Jueves, 16 de junio de 2016
ANDRÉS PUIG

De casa se viene ya llorado

Se cumple un año ya desde que, unos acuerdos de despacho, despreciaran la opinión ciudadana y erigieran un gobierno inventado, en contra de lo que habían dicho las urnas. Un año desde que el PSOE consiguió la alcaldía con el peor resultado de su historia: 7 concejales.

 

La noche electoral, el 24 de mayo, y tras conocer el resultado, la ahora alcaldesa de la ciudad, Diana Morant, salía de la sede del PSOE llorando, mientras sus más acérrimos seguidores se abrazaban entre llantos y negaban con la cabeza, no se lo podían creer, el resto de la ciudad…sí.

 

A partir de ese momento, y hasta el día de hoy, el gobierno lleva un año llorando por los rincones, llorando y echando la culpa de todos sus males a todos los malos malísimos que hay en este mundo.

 

Tras un extraño pacto, tras no sabemos quéconversaciones y no sabemos aún qué ordenes, de quién o de dónde y por qué, los que habían perdido, los que lloraban amargamente, llegaron a ocupar la alcaldía. Llegó su “triunfo”, alcanzaron su objetivo, ese día sí que sonreían a gusto. Por fin, habían dejado atrás todas sus diferencias (que no son pocas) y se habían aliado, en un pacto contra natura, con el único objetivo de, según decían y repetían hasta la saciedad, “fer fora de l’alcaldia a Torró i al PP”.

 

Ya lo tenían, lo habían logrado, tardaron minutos en hacerse fotos en el despacho de alcaldía y en mostrar su alegría. Contra todo pronóstico, contra lo votado por los gandienses,  había llegado su hora: era “l’hora dels valents”.

 

Ahora, un año después, siguen llorando como en la noche electoral, siguen llorando por cualquier motivo, siguen escondiéndose en sus despachos y siguen echando la culpa de todos los males y de todos sus problemas a todo el mundo, a todos menos a los suyos.

 

A los pocos días de su asalto al poder se fueron al ministerio y volvieron, como no, llorando. Echaron la culpa de la muerte de Manolete al Partido Popular. Acataron, según ellos, con lágrimas en los ojos, las exigencias de Madrid y se prepararon para una brutal subida de impuestos de la que tiene la culpa, cómo no, el PP.

 

Lloran y siguen llorando, como se diría futbolísticamente hablando “echando balones fuera”, y culpando de todo al adversario político. Poco tardaron en quitar líneas, modificar trayectos y subir precios del “Urbanet”, echándole la culpa al anterior gobierno, más lloros.  Se excusaron diciendo que no había partida presupuestaria para mantener un centro importantísimo como era el Centro para personas mayores Joan Climent, la culpa del Partido Popular,  más lloros y centro cerrado. En su mar de lloros se formó un tsunami que arrasó con el Servicio de Atención al Ciudadano (SAC) y con el Servicio de recogidas de excrementos de animales de compañía, culpando de ello, una vez más, a los populares. Llegó el verano, y echaron la culpa de la falta de actividad comercial en la playa a los comerciantes y hosteleros. Siguen llorando diciendo que por la mala gestión anterior no funciona el servicio de Saforbici, servicio inexistente en la actualidad y con serias dudas en cuanto a su perduración en el tiempo. Aparece un brote de Legionela en la piscina del Grau y echan la culpa a la falta de mantenimiento por parte del Partido Popular, cuando ya hace un año que este mantenimiento lo deben realizar ellos. En vista del caso siguen llorando y echan las culpas a IPG (sin enterarse que es una empresa del Ayuntamiento y por tanto responsabilidad suya) y también a Sanidad de la Generalitat Valenciana. A mediados del mes de Junio siguen sin establecer los lindes de Playa Can y es por culpa de demarcación de costas…es decir: todos tienen la culpa, menos ellos.

 

En los últimos días se pasean llorando por la desaparición del Museu de Santa Clara, en esta ocasión la culpa la atribuyen al Arzobispado y, como no, a la gestión del anterior equipo de gobierno.

 

En resumen,este gobierno , de PSOE y Més Gandia, debería darse cuenta de que están ahí para trabajar y resolver problemas, no para llorar y echar las culpas a todo el mundo de su mala gestión. Salgan a la calle, hablen con los vecinos y pónganse de una vez a trabajar, los vecinos quieren gestión y soluciones, no lloros y reproches.

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