Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Redacción
Lunes, 5 de diciembre de 2016
ALBERTO MORATAL

Gandia no lo merece

[Img #19539]

 

Gandia decidió entre la diatriba del continuismo o del cambio. Fueron 28 años de socialismo puro. Eligieron cambio en las Elecciones Locales de 2011 y volvieron a ratificar su decisión en las Elecciones Locales de 2015. Lo que vino después todos lo sabemos.

 

Los socialistas obtuvieron la Alcaldía. Orengo lo había arreglado todo. En una frenética mañana, los “asambleístas” supieron reconfigurar su discurso en defensa de la democracia directa, al de la defensa cerrada de la democracia indirecta o parlamentaria. Donde dije digo, dije Diego. Ya no importaba la opinión del pueblo. Cierto es que ahora, no saben cómo salir de un gobierno que les ha hecho perder la oportunidad del sorpasso por la izquierda.

 

De igual modo, Ciudadanos, que no las bases de Ciudadanos, pasaron de la abstención para respetar a la lista más votada, a votar al gran perdedor, el PSOE, todo ello “por responsabilidad”. Algún enfado ocasional, o un visual cambio de bancada con el que espolear la Moción de Censura, es la única veleidad que a veces se les oye. Lo bien cierto, es que esto ya no incomoda a un gobierno de izquierdas, que se ve gobernando hasta 2019.

 

Cuestiones de la vieja política ahora en el Gobierno de Gandia, baladíes por otra parte; el Partido Popular de Gandia continúa en la senda del debate abierto. Hace poco se puso en marcha los diferentes grupos de trabajo donde elaborar propuestas de futuro. De igual modo, la regeneración del partido es una cuestión inaplazable, está en marcha y se continúa trabajando en seguir sumando, porque un centro-derecha unido, un centro-reformista fuerte; es garantía de prosperidad, consenso y gestión.

 

No obstante, la actualidad institucional manda y la deriva de los acontecimientos está desluciendo el buen nombre de Gandia. Hace poco se ha sabido que la Alcaldesa de Gandia, Diana Morant, está imputada o investigada. Ella, junto con medio staff, tendrá que pasar por los Juzgados de lo Penal.

 

Se le imputa o investiga hasta por cuatro graves delitos penales como son prevaricación, revelación de secretos, falsificación de documentos y coacciones. Todo ello, al antojo del famoso “asalto a los despachos”, donde se impidió el acceso a sus despachos y ordenadores, a políticos y empleados públicos del Ayuntamiento de Gandia. Al no protocolizar el cambio de gobierno, se quebró la custodia de los expedientes sin saber si pudieron ser alterados. Una decisión arbitraria que a nuestro parecer no se ajusta a derecho y por la que deberá dar las oportunas explicaciones ante una Juez.

 

Con tan solo año y medio de mandato, han logrado lo impredecible, que Gandia suene como en la época de José Manuel Orengo, por la retahíla de causas judiciales pendientes. Un gobierno demasiado encorsetado por causas pendientes con la Justicia.

 

Un José Manuel Orengo que dirige la política municipal a su antojo, desde su nuevo “despachito”. He de reconocer que es el gran maestro de ceremonias, verdadero dueño del despacho de Alcaldía donde figuran personas interpuestas. Ha sido fundamental para este desenlace. Ha tejido la maraña de complicidades que permite la pervivencia del viejo régimen, es decir, la vieja guardia socialista.

 

Mientras esta situación sonrojante se sucede, el gobierno de Diana Morant, suprime servicios públicos, practica severos recortes y aplica una brutal subida de impuestos para pagar la ingente deuda bancaria socialista. Ante todo ello, hay quien se pregunta ¿hasta cuándo?. Cuándo llegará la gestión. Cuándo llegará el ahorro. Cuándo llegarán las políticas sociales. Cuándo llegará el empleo. Cuándo pararán los desahucios. Cuándo llegará el Hospital de Crónicos, el Trinquet, la reforma de colegios e institutos, el Auditorio de la Plaza Baladre, el Centro de Alzheimer, el Campo de Rugby y un largo etcétera.

 

Soy sincero cuando afirmo que esta situación me duele. Trabajamos por evitar este escarnio público. Trabajamos por mejorar nuestra ciudad. Mientras tanto, algunos olvidaron sus Programas Electorales, y lo primero, ya no son las personas. Soy sincero cuando afirmo, que Gandia no lo merece.

¡Deja tu comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Sociedad y Política • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress